Entrenamiento en ayunas

El entrenamiento en ayunas

Uno de los temas con más controversia del mundillo deportivo, que más interés despierta y que más confundido tiene a todo el personal, es el entrenamiento en ayunas, es decir, con el estómago vacío, en la mayoría de los casos se entiende así a primera hora de la mañana, después de 8 horas sin ingerir alimentos y partir a realizar actividad física.

Es de los temas más difíciles de tratar, entendiendo que aunque hay estudios a favor y en contra, más extensos y menos, más especializados y menos, es un tema que además debería de tener en cuenta a cada persona, sabiendo que no hay dos personas iguales, y más allá, que no hay dos personas que realicen el mismo desgaste calórico, el mismo descanso, el mismo aporte, etcétera, todavía se hace más imposible dar una respuesta tajante al asunto de entrenar desayunado o en ayuno.

Algo que es muy importante es diferenciar tres tipos de sujetos cuando se trata de realizar ejercicio en ayunas, sus objetivos son distintos y sus posibilidades también.

El principiante

Este perfil lo que busca es perder grasa y alguna vez alguien le dijo que corriendo en ayunas las quemaría antes porque su cuerpo tiraría de las reservas y no de los alimentos. Esto es cierto, si no hay alimento el cuerpo tira de reservas, pero la grasa no es la primera opción. El orden en el que el cuerpo se nutre es reservas de glucógeno hepático y muscular, grasas y proteinas. No en cantidades absolutas, pero sí proporcionalmente en ese orden.

Entrenamiento en ayunas

Existe otro hándicap, y es que el organismo es eficiente cuando tras una conducta aprende a abordarla. Puesto que un principiante nunca ha realizado ejercicio de esta manera, el cuerpo no será eficiente, pudiendo ocasionar malestar, náuseas, mareos, vértigos, incluso desmayos. El principiante no es capaz de medir la intensidad a la que realiza el ejercicio, incluso marcando el porcentaje de pulsaciones de trabajo no será capaz de ajustar el esfuerzo para evitar lo anteriormente mencionado, por lo que este ejercicio es inadecuado de todas todas. Además, entendiendo que el cuerpo mejora en función de la solicitación, si se entrena normalmente de este modo, se será menos eficiente en entrenamientos de otro tipo, especialmente aneróbicos de fuerza o hipertrofia.

Se debe de estar seguro del motivo por el que se empieza a entrenar en ayunas, si es perder grasas durante una época, esta no es la mejor opción en absoluto. Para perder peso y grasa ya sabes, lo mejor es una dieta equilibrada y ejercicio regular, no hay trucos ni atajos.

El experimentado en ejercicio

Una persona que ya ha realizado ejercicio anteriormente posiblemente ya cuenta con una buena base, sobre todo a la hora de automedirse, conoce sus límites y las sensaciones para poder ajustar mejor el entrenamiento. Si su objetivo es el de perder grasas estamos ante el mismo caso que el principiante, no es la mejor opción. Pero puede ser que su objetivo sea otro, y es el de preparar carreras de larga duración sin tomar alimentos, por lo que debe entrenar su organismo para que sea eficiente en ese estado. Con lo que logrará un aumento de reserva de glucógeno (siempre que el entrenamiento esté bien planificado así como la dieta), ya que se busca eficiencia y no quemar grasas (aunque de forma secundaria se quemarán también los depósitos grasos).

El experimentado en entrenamiento en ayunas

Este perfil es el más sensato, conoce los pros y contras de este tipo de entrenamiento, tiene una buena base para realizarlo, y sobre todo tiene un objetivo claro, definido, alcanzable y lógico. Este perfil no busca perder grasas, busca ser eficiente en el deporte en estado de ayuno, maratonistas, triatletas y demás deportistas de larga duración. Es sólo entonces cuando el entrenamiento en ayunas obtiene una razón de ser, es útil y necesario.

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